Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 2

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La muerte de su madre

Tramo 6 de 17

Letra pequeñaMedianaGrande

De este modo se pasaba la tarde volando; se acercaba la hora de volver a los Buissonnets; pero antes de recoger los utensilios de pesca, tomaba la merienda que llevaba en mi cestilla. Mas, ¡ay!, la hermosa rebanada de pan con dulce, que me había preparado Vuestra Reverencia había — cambiado de aspecto; ya no tenía su vivo color rojo, sino sólo de rosa descolorida y marchita. Entonces la tierra me parecía todavía más triste, y pensaba que sólo en el cielo gozaría de una alegría serena, sin nubes.

A propósito de nubes, hallándonos en el campo cierto día, encapotose el hermoso cielo azul, y comenzó a rugir con fuerza la tempestad, acompañada de deslumbradores relámpagos. Yo me volvía a derecha e izquierda, sin querer perder nada de aquel majestuoso espectáculo, y por fin vi caer un rayo en un prado cercano. Lejos de atemorizarme en lo más mínimo, me llené de contento, pareciéndome que Dios estaba muy cerca de mí. No le sucedió lo mismo a mi querido padre, pues menos satisfecho que su reina, vino a sacarla de su arrobamiento. Ya la hierba y las margaritas, más altas que yo, brillaban cuajadas de piedras preciosas, y teniendo aún que atravesar varios prados antes de llegar a la carretera, me tomó, en brazos, a pesar de los utensilios de pesca, y desde allí contemplaba abajo los hermosos diamantes, casi lamentando no verme cubierta e inundada de ellos.

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