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Santos ApóstolesParroquia · Santiago

Para cada día

Oración por los difuntos

El descanso eterno y el subsidio de oración para la Celebración de la Palabra por los difuntos

Índice

Para encomendar a Dios a quienes han muerto. En privado se rezan todas las partes.

Oración breve · El descanso eterno

Oración tradicional de la Iglesia

Guía

Dales, Señor, el descanso eterno.

Todos

Y brille para ellos la luz perpetua.

Guía

Descansen en paz.

Todos

Amén.

Subsidio de oración

Lee aquí el subsidio de oración o descarga el cuaderno en letra grande para imprimirlo.

Descargar PDF · 43 páginas

Celebración de la Palabra
por los difuntos

Subsidio de oración en letra grande

Lecturas bíblicas, oraciones y respuestas
para acompañar el duelo
y suplicar por el descanso eterno.

Material pastoral de preparación

Para la celebración litúrgica, utilizar el Ritual y el Leccionario aprobados en Chile. Este cuaderno no los sustituye.

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Orientaciones para el uso

Este cuaderno reúne opciones para preparar una celebración de la Palabra por un difunto. Se elige una de las alternativas de cada apartado; no se leen todas seguidas.

Los textos en color granate son indicaciones y no se proclaman. Las respuestas de la asamblea aparecen en negrita y con letra mayor. N. se sustituye por el nombre del difunto.

Las moniciones y las oraciones señaladas como «propuesta pastoral» son composiciones para este subsidio. Las fórmulas tradicionales se identifican expresamente. Ninguna parte se presenta como nueva edición oficial del Ritual.

Adaptar los términos «hermano», «acogido» y otros masculinos si se ora por una mujer; para varios difuntos, adaptar también los plurales. Para niños, utilizar el formulario propio.

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Preparación de la celebración

Las nueve lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento, incluidos los Evangelios, se transcriben de la Biblia de Jerusalén aportada para este subsidio, con sus números de versículo. Los tres salmos responsoriales conservan el texto histórico de Félix Torres Amat.

Para una celebración litúrgica, comprobar la selección y proclamar los textos del Leccionario aprobado localmente. En tiempo pascual y en circunstancias especiales, seguir las disposiciones del Ritual.

La profesión de fe se incluye como recurso opcional solicitado. No forma parte del esquema ordinario de exequias sin Misa. La inclusión de Lucas 24, 1-8 responde también a una petición específica; no se afirma que sea una perícopa exequial aprobada por sí sola.

Conviene marcar antes de comenzar las lecturas, la serie de peticiones y las oraciones elegidas. Dejar momentos de silencio y leer con calma, sin apresurar las respuestas.

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Inicio y saludo

Fórmulas tradicionales. El saludo corresponde al presbítero o al diácono.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

Se elige una monición inicial y, tras un breve silencio, una oración.

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Moniciones iniciales

Propuestas pastorales. Elegir una y guardar un breve silencio.

A En la esperanza de la resurrección

Hermanos: nos reúne el amor por N. y la fe en Jesucristo, muerto y resucitado. Traemos ante el Señor nuestro dolor, nuestra gratitud y cuanto no sabemos expresar. Escuchemos su Palabra y encomendemos a N. a su misericordia. Que esta oración sostenga a su familia y renueve en nosotros la esperanza de la vida eterna.

B En las manos del Padre

Hermanos: ante la muerte sentimos la fragilidad de nuestra vida y la hondura de nuestros vínculos. Dios conoce nuestras lágrimas y escucha nuestra súplica. Confiémosle hoy a N., pidamos perdón y paz para su alma, y acompañemos con afecto a quienes lloran su partida. La Palabra del Señor nos ayude a caminar unidos y a esperar en su promesa.

C Cristo acompaña nuestro duelo

Hermanos: Jesús conoció el llanto ante la muerte de un amigo y se acercó al dolor de una familia. También hoy podemos acudir a él con confianza. En esta celebración oraremos por N. y por quienes sufren su ausencia. Abramos el corazón a la Palabra de Dios y pidamos la gracia de vivir en la fe, perseverar en la esperanza y servirnos con caridad.

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Oraciones iniciales

Propuestas pastorales. Se elige una sola oración.

A Esperanza en la resurrección

Oremos.
Padre santo y misericordioso, nos reunimos ante ti en el dolor por la muerte de nuestro hermano N. Recibe nuestra súplica, perdona sus pecados y concédele participar en la victoria de tu Hijo resucitado. Sostén a su familia, fortalece nuestra fe y enséñanos a esperar la vida que no tiene fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

B Consuelo para la familia

Oremos.
Dios de toda consolación, tú conoces nuestras lágrimas y escuchas aun la oración que no sabemos expresar. Mira con bondad a quienes lloran la muerte de N. Danos tu paz, mantennos unidos en la caridad y recibe en tu misericordia a quien hoy encomendamos a tus manos. Que la luz de Cristo resucitado nos acompañe en esta hora. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

C Gratitud y misericordia

Oremos.
Señor, Dios nuestro, de ti recibimos la vida y en ti ponemos nuestra esperanza. Te damos gracias por todo el bien que sembraste entre nosotros por medio de N. Purifica cuanto en su vida necesitó perdón y acógelo en tu paz. Abre nuestros corazones a tu Palabra, para que aprendamos a vivir con fe y a amarnos con un amor fiel. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

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Antiguo Testamento A

Sabiduría 3, 1-9

Las almas de los justos están en las manos de Dios

Lectura del libro de la Sabiduría.

1 En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.

2 A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, 3 y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz.

4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; 5 por una corta corrección recibirán largos beneficios, pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; 6 como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó.

7 El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. 8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente.

9 Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Antiguo Testamento B

Isaías 25, 6a.7-9

El Señor enjugará las lágrimas

Lectura del libro del profeta Isaías.

6a Hará Yahveh Sebaot a todos los pueblos en este monte un convite de manjares frescos, 7 consumirá en este monte el velo que cubre a todos los pueblos y la cobertura que cubre a todas las gentes; 8 consumirá a la Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Yahveh ha hablado.

9 Se dirá aquel día: «Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahveh en quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvación.»

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Antiguo Testamento C

Job 19, 1.23-27a

Mi Defensor está vivo

Lectura del libro de Job.

1 Job tomó la palabra y dijo: 23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran, 24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran!

25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el polvo. 26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios. 27a Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Salmo responsorial A

Salmo 22 (23), 1-3.4.5.6

El Señor me pastorea

R. El Señor me pastorea, nada me faltará.

El Señor me pastorea, nada me faltará.
Él me ha colocado en lugar de pastos;
me ha conducido junto a unas aguas que restauran y recrean.
Convirtió a mi alma.
Me ha conducido por los senderos de la justicia,
para gloria de su nombre.

R. El Señor me pastorea, nada me faltará.

De esta suerte, aunque caminase yo
por medio de la sombra de la muerte,
no temeré ningún desastre;
porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu báculo han sido mi consuelo.

R. El Señor me pastorea, nada me faltará.

Aparejaste delante de mí una mesa abundante,
a la vista de mis perseguidores.
Bañaste de óleo o perfumaste mi cabeza.
¡Y cuán excelente es el cáliz mío
que santamente embriaga!

R. El Señor me pastorea, nada me faltará.

Y me seguirá tu misericordia
todos los días de mi vida;
a fin de que yo more en la casa del Señor
por largo tiempo.

R. El Señor me pastorea, nada me faltará.

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Salmo responsorial B

Salmo 26 (27), 1.4.7.8b.9a.13-14

El Señor es mi luz y mi salvación

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación:
¿a quién he de temer yo?
El Señor es el defensor de mi vida:
¿quién me hará temblar?

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Una sola cosa he pedido al Señor, esta solicitaré;
y es, el que yo pueda vivir en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
para contemplar las delicias del Señor,
frecuentando su templo.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Escucha, oh Señor, mis voces, con que te he invocado:
ten misericordia de mí, y óyeme.
Oh, Señor, tu cara es la que yo busco.
No apartes de mí tu rostro.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Yo espero que veré algún día los bienes del Señor
en la tierra de los vivientes.
Aguarda al Señor, y pórtate varonilmente;
cobre aliento tu corazón,
y espera con paciencia al Señor.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

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Salmo responsorial C

Salmo 129 (130), 1-8

Desde lo más profundo clamo al Señor

R. En el Señor está la misericordia.

Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz.
Estén atentos tus oídos
a la voz de mis plegarias.

R. En el Señor está la misericordia.

Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades,
¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia:
y en vista de tu ley he confiado en ti, oh Señor.

R. En el Señor está la misericordia.

En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma:
en el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche
espere Israel en el Señor.

R. En el Señor está la misericordia.

Porque en el Señor está la misericordia,
y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel
de todas sus iniquidades.

R. En el Señor está la misericordia.

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Nuevo Testamento A

Romanos 6, 3-9

Viviremos con Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

3 ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?

4 Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

5 Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; 6 sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado.

7 Pues el que está muerto, queda librado del pecado.

8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, 9 sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Nuevo Testamento B

1 Tesalonicenses 4, 13-18

Estaremos siempre con el Señor

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.

13 Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.

15 Os decimos eso como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. 16 El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.

17 Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. 18 Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Nuevo Testamento C

Apocalipsis 21, 1-5a.6b-7

Dios enjugará todas las lágrimas

En las exequias puede corresponder a la primera lectura del tiempo pascual.

Lectura del libro del Apocalipsis.

1 Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. 2 Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.

3 Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios-con-ellos, será su Dios. 4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»

5a Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.»

6b «Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis. 7 Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mi.»

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

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Evangelio A

Juan 11, 17-27

Cristo, esperanza de resurrección

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

R. Gloria a ti, Señor.

17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, 19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.

20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 21 Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

23 Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.» 24 Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.»

25 Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» 27 Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Evangelio B

Juan 14, 1-6

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

R. Gloria a ti, Señor.

1 «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar.

3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy sabéis el camino.»

5 Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» 6 Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.»

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Evangelio C

Lucas 24, 1-8

Pasaje solicitado; cotejar con el Leccionario aprobado.

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

R. Gloria a ti, Señor.

1 El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. 2 Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, 3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes.

5 Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: 7 “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite.”»

8 Y ellas recordaron sus palabras.

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Profesión de fe

Símbolo de los Apóstoles

Recurso opcional solicitado; no pertenece al esquema ordinario de exequias. Antes puede haber una breve reflexión y silencio.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

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Peticiones A

En la esperanza pascual

Propuesta pastoral. Se elige una serie completa.

Oremos a Dios, Padre de misericordia, que resucitó a su Hijo Jesucristo y escucha la oración de su pueblo.

1. Por la Iglesia: para que anuncie con fidelidad la resurrección de Cristo y acompañe con ternura a quienes lloran la muerte de un ser querido. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

2. Por el mundo y por quienes gobiernan: para que busquen la paz, protejan la vida y trabajen por una convivencia justa entre los pueblos. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

3. Por cuantos sufren, especialmente por los agonizantes: para que reciban alivio, compañía y asistencia espiritual, y nadie afronte en soledad la hora de su muerte. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

4. Por los pobres que hoy no tienen qué comer: para que encuentren pan, dignidad y hermanos dispuestos a compartir lo necesario para vivir. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

5. Por N.: para que el Señor perdone sus pecados, le conceda el descanso eterno y haga brillar sobre su alma la luz que no se apaga. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

6. Por N.: para que Cristo, vencedor de la muerte, lleve a plenitud su obra de salvación y le conceda participar en la resurrección de los justos. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

7. Por la familia y los amigos de N.: para que Dios consuele su dolor, fortalezca su esperanza y los sostenga mediante nuestro afecto y nuestra cercanía. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Quien preside concluye.

Padre bueno, recibe nuestras súplicas por N. y por todos tus hijos. Afianza nuestra fe y enséñanos a vivir en tu amor hasta el día del encuentro contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

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Peticiones B

En la misericordia del Padre

Propuesta pastoral. Se elige una serie completa.

Confiando en el amor del Padre, presentemos nuestras necesidades y las de toda la humanidad. Oremos con un solo corazón.

1. Por la Iglesia, sus pastores y todos los fieles: para que sean testigos de la misericordia de Dios y servidores atentos de quienes atraviesan el duelo. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

2. Por los pueblos heridos por la guerra, la violencia y la injusticia: para que cesen las hostilidades y crezcan el perdón, la concordia y el cuidado de los más débiles. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

3. Por los enfermos, los que sufren y quienes están agonizando: para que encuentren manos que los cuiden, voces que los consuelen y paz para confiarse al Señor. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

4. Por las personas y familias que no tienen comida: para que nuestra generosidad y decisiones justas les procuren alimento suficiente y condiciones dignas de vida. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

5. Por N.: para que Dios, rico en misericordia, le conceda el perdón de sus faltas y el descanso eterno en la paz de su presencia. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

6. Por N.: para que el buen Pastor le abra las puertas de su casa y le conceda gozar de la comunión de los santos. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

7. Por los familiares de N. y por quienes sienten más dolorosamente su ausencia: para que reciban consuelo y encuentren en nosotros una compañía fiel y discreta. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Quien preside concluye.

Dios de misericordia, acoge la oración que te presentamos con fe. Ten piedad de N., conforta a su familia y haznos disponibles para aliviar el sufrimiento de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

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Peticiones C

En la comunión de los santos

Propuesta pastoral. Se elige una serie completa.

Unidos a toda la Iglesia, elevemos nuestra oración al Señor de la vida. Encomendémosle a N. y recordemos a quienes más necesitan su ayuda.

1. Por la Iglesia extendida por toda la tierra: para que permanezca unida en la fe, cuide de sus hijos afligidos y mantenga viva la esperanza de la vida eterna. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

2. Por toda la humanidad: para que el respeto a cada persona venza la indiferencia y sepamos construir un mundo donde la vida sea acogida y protegida. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

3. Por quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu, especialmente por los agonizantes: para que no les falten cuidados, consuelo y la ayuda de la oración. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

4. Por los pobres que carecen de alimento y por quienes padecen hambre cada día: para que encuentren socorro y nuestra comunidad comparta con ellos su pan. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

5. Por N.: para que el Señor le conceda el descanso eterno, purifique su alma y le haga participar de la luz y de la paz de su Reino. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

6. Por N.: para que, por la muerte y resurrección de Jesucristo, reciba el don de la vida eterna y sea acogido en la alegría de los santos. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

7. Por la familia de N.: para que el Señor alivie su pena, cuide su unidad y le conceda recordar con gratitud y seguir adelante con esperanza. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Quien preside concluye.

Señor, Dios de vivos y muertos, atiende nuestras súplicas. Concede tu paz a N., tu consuelo a quienes lloran y un corazón generoso a cuantos seguimos peregrinando hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

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Padrenuestro

Monición propuesta

Con la confianza de los hijos, dirijámonos al Padre que nos ama. Al pedir que venga su Reino, encomendemos a N. a su misericordia y supliquemos consuelo para su familia. Unidos a Jesucristo, oremos:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

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Responso tradicional

Subvenite

Versión devocional propia del responsorio latino tradicional. Para el rito litúrgico, emplear el Ritual aprobado.

Hermanos, encomendemos a N. a la misericordia de Dios. Oremos con confianza para que Cristo le conceda el perdón y la paz, y para que sostenga a cuantos sentimos su ausencia.

Se guarda un momento de silencio. El ministro dirige las invocaciones y todos responden.

V. Acudan en su ayuda, santos de Dios; salgan a su encuentro, ángeles del Señor.

R. Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

V. Cristo, que te llamó, te reciba; y los ángeles te conduzcan al seno de Abrahán.

R. Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

V. Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua.

R. Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

Se elige una de las oraciones finales de las páginas siguientes.

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Oraciones finales

Se elige una. Versiones devocionales propias de oraciones latinas tradicionales.

A Perdón y vida en Dios

Oremos.
Perdona, Señor, el alma de tu siervo N., para que, habiendo muerto a este mundo, viva para ti. Borra con tu misericordioso perdón cuanto cometió por la fragilidad de nuestra condición humana. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

B La morada de la luz y de la paz

Oremos.
Inclina, Señor, tu oído a nuestras oraciones, con las que humildemente imploramos tu misericordia. Lleva el alma de tu siervo N., que ha dejado este mundo, a la morada de la paz y de la luz, y concédele formar parte de la compañía de tus santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

C Por todos los fieles difuntos

Oremos.
Oh Dios, creador y redentor de todos los fieles, concede a las almas de tus siervos y siervas el perdón de todos sus pecados, para que, mediante nuestras súplicas, alcancen la misericordia que siempre desearon. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

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Conclusión

Concluir según el Ritual aprobado. Si hay féretro, seguir la última recomendación y despedida que corresponda.

V. Dale, Señor, el descanso eterno.

R. Y brille para él la luz perpetua.

V. Descanse en paz.

R. Amén.

V. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

R. Amén.

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Otras opciones para la
última recomendación
y despedida

Textos de las fotografías aportadas. Se eligen las fórmulas pertinentes según el Ritual aprobado; no se añaden todos los formularios sucesivamente.

Invitatorio

El ministro se dirige al pueblo junto al féretro.

Vamos a cumplir el deber cristiano de dar sepultura al cuerpo de nuestro(a) difunto(a); llenos de confianza, supliquemos a Dios, pues toda criatura vive para él. Que Dios lo(a) resucite con el poder de su Espíritu y lo(a) incorpore en la asamblea de los Santos en su Reino. Que el Señor sea misericordioso al juzgarlo(a); que, libre del dominio de la muerte y perdonado(a) de toda culpa, se reconcilie con Dios nuestro Padre y que Cristo Jesús, buen Pastor, lo(a) reconozca entre sus ovejas; lo(a) conduzca sobre sus hombros a la morada del gozo sin fin, y allí, con todos los Santos, pueda glorificar a Dios por toda la eternidad.

Durante unos momentos, todos oran en silencio.

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Oración conclusiva

Texto de las fotografías aportadas. Opción para concluir la recomendación y despedida. Se conservan los paréntesis impresos.

Padre de bondad, en tus manos encomendamos el alma de nuestro(a) hermano(a), firmes en la esperanza de que resucitará con Cristo en el último día con todos los que murieron en su amistad.

(Te damos gracias por todos los beneficios con que favoreciste a tu hijo(a) en esta vida, y que para nosotros fueron signos de tu bondad y del poder de Jesucristo, por quien concedes al mundo todos los bienes).

Escucha, Señor, en tu misericordia nuestros ruegos: abre para tu hijo(a) las puertas del paraíso y concede, a los que aquí quedamos, la gracia de consolarnos mutuamente con las palabras de la fe, (hasta que todos nos encontremos en Cristo y podamos así estar siempre contigo). Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.

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Antífonas para la salida

Textos de las fotografías aportadas. Durante la salida puede entonarse una de estas antífonas.

Antífona I

Al Paraíso te lleven los ángeles;
a tu llegada te reciban los mártires,
y te introduzcan en la santa ciudad de Dios.

Antífona II

Que el coro de los ángeles te reciba,
y junto con Lázaro, pobre en otro tiempo,
goces del descanso eterno.

Antífona III

Dice el Señor: Yo soy la Resurrección y la vida;
quien cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.

Con estas antífonas, pueden cantarse versículos de salmos o cantos adecuados.

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Fuentes y notas de edición

Ritual y orientación pastoral

Conferencia Episcopal de Chile, extracto del Ritual de exequias, especialmente los números 666 y 670-680. Se consultó como orientación de la estructura; las propuestas de este cuaderno no se atribuyen al Ritual.

Consultar el documento de Iglesia de Chile

Orientación pastoral colombiana. Conferencia Episcopal de Colombia, Notas de Actualidad Litúrgica 74, p. 10: sentido pascual y bautismal de las exequias.

Sentido de las exequias. Catecismo de la Iglesia Católica, 1680-1690.

Textos de oración

Son originales las moniciones, las tres series de peticiones y las oraciones señaladas como propuestas pastorales. El Credo y el Padrenuestro usan su fórmula tradicional; el responso identifica su procedencia. Los cinco textos adicionales de despedida se transcriben de las fotografías aportadas, conservando los paréntesis y omitiendo fragmentos recortados. Las imágenes no permiten identificar una edición oficial.

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Sobre la oración breve y su fuente

Requiem aeternam. Se ofrece la fórmula en plural; para una sola persona puede decirse «dale», «para él» o «para ella», y «descanse».

Algunas oraciones tienen variantes según la tradición local. Las indicaciones de esta página están pensadas para la oración personal y comunitaria.