Cómo rezar una decena
Anuncia el misterio y detente un momento a contemplarlo. Reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Repite este orden con cada uno de los cinco misterios del grupo elegido.
Señal de la cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Invocación inicial
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Oración final
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó los premios de la vida eterna: concédenos que, al meditar estos misterios del santísimo Rosario de la Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Misterios gozosos · Lunes y sábado
1. La anunciación y encarnación del Hijo de Dios. Lc 1,26–38.
2. La visita de María a santa Isabel. Lc 1,39–56.
3. El nacimiento de Jesús. Lc 2,1–20.
4. La presentación de Jesús en el templo. Lc 2,22–40.
5. Jesús perdido y hallado en el templo. Lc 2,41–52.
Misterios luminosos · Jueves
1. El bautismo de Jesús en el Jordán. Mt 3,13–17.
2. La manifestación de Jesús en las bodas de Caná. Jn 2,1–11.
3. El anuncio del Reino y la llamada a la conversión. Mc 1,14–15.
4. La transfiguración del Señor. Lc 9,28–36.
5. La institución de la Eucaristía. Lc 22,14–20.
Misterios dolorosos · Martes y viernes
1. La oración de Jesús en el huerto. Mt 26,36–46.
2. La flagelación del Señor. Jn 19,1.
3. La coronación de espinas. Jn 19,2–3.
4. Jesús lleva la cruz al Calvario. Jn 19,16–17.
5. La crucifixión y muerte de Jesús. Jn 19,18–30.
Misterios gloriosos · Miércoles y domingo
1. La resurrección del Señor. Lc 24,1–12.
2. La ascensión del Señor. Hch 1,6–11.
3. La venida del Espíritu Santo. Hch 2,1–13.
4. La asunción de María al cielo. Cf. Lc 1,48–49; Ap 12,1: textos para la contemplación.
5. La coronación de María como Reina del cielo y de la tierra. Cf. Ap 12,1: imagen bíblica para la contemplación.
Costumbres que pueden acompañar el Rosario
Hay distintas formas tradicionales de comenzar: en muchas comunidades se reza el Credo, un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria. La guía de esta página sigue el comienzo sencillo de la Santa Sede: señal de la cruz e invocación del auxilio de Dios.
Al terminar cada decena se puede añadir una jaculatoria. Las letanías lauretanas pueden rezarse al final. Estas devociones no sustituyen la contemplación de los misterios.
Los días sugeridos ayudan a distribuir los misterios durante la semana; pueden adaptarse a la fiesta litúrgica o a las necesidades de la oración personal y comunitaria.