Santos Apóstoles · Kindle

Libro II · Capítulo 12

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Del camino real de la santa cruz

Tramo 1 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

[1] Esta palabra parece dura a muchos: «Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sigue a Jesús» (Lc 9,23). Pero mucho más duro será oír aquella postrera palabra: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno» (Mt 25,41). Pues los que ahora oyen y siguen de buena gana la palabra de la cruz, no temerán entonces oír la palabra de la eterna condenación.

Esta señal de la cruz estará en el cielo cuando el Señor viniere a juzgar.

Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el Crucificado, se llegarán a Cristo juez con gran confianza.

[2] ¿Por qué, pues, temes tomar la cruz por la cual se va al Reino?

En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa contra los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz esta la perfección de la santidad.

No está la salud del alma ni la esperanza de la vida eterna sino en la cruz.

Toma, pues, tu cruz y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.

Él fue delante «llevando su cruz» (Jn 19,7), y murió en la cruz por ti, para que tú también lleves tu cruz y desees morir en ella.

Porque si murieres juntamente con Él, vivirás con Él. Y si le fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria.

[3] Mira que todo consiste en la cruz y todo está en morir en ella.

Y no hay otro camino para la vida, y para la verdadera entrañable paz, sino el de la santa cruz y continua mortificación.

Capítulo anterior

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.